LA ESTRATEGIA AGROALIMENTARIA VALENCIA 2025 NO CUENTA CON EL RESPALDO DE GREENPEACE

Ayer, Día Mundial de la Alimentación, en el Consejo Alimentario de Valencia se aprobó casi por unanimidad la Estrategia Agroalimentaria Valencia 2025, con una única abstención, la de Greenpeace. Pese a que la organización está plenamente de acuerdo con los principios rectores de la Estrategia, como son la agroecología y la transición ecológica, la soberanía alimentaria y la economía social y solidaria, considera que le ha faltado ambición y valentía para afrontar un problema tan grave para la salud de las personas y del planeta como es el consumo desmesurado de carne y otros derivados animales. La ganadería es, entre otras cosas, la responsable de la emisión global de 14,5% de los gases de efecto invernadero, tanto como todo el sector del transporte.

Según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, es en la Comunidad Valenciana donde se registra el mayor consumo de carne de pollo y conejo. Por otro lado, el diagnóstico llevado a cabo por la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública y la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte para la recientemente publicada “Guía de comedores escolares” reconocía que casi el 69% de los menores de 15 años no consume diariamente verduras ni hortalizas y que un 35,5% no consume fruta diariamente y establece que el consumo de carnes debe ser de dos o menos raciones a la semana y que los derivados cárnicos se deben limitar a una ración semanal.

La gravedad del asunto es de tal orden que el propio alcalde de Valencia, Joan Ribó,defendió el pasado 13 de febrero en la Jornada “Alimentación sana y sostenible. Menos proteína animal y más vegetal” que hay que apostar por la dieta mediterránea para contrarrestar el sobreconsumo de carneSegún sus palabras, “en estos momentos hay un claro exceso de consumo de carne frente al que, en Valencia, tenemos muy clara cual es la apuesta: la dieta mediterránea que nosotros siempre hemos defendido. Es una apuesta por comer más verduras, por potenciar la agricultura y la alimentación de proximidad”. Pero ni siquiera tratándose de una inquietud del propio alcalde, la Estrategia contempla este asunto y sólo hace referencia una vez a la famosa dieta mediterránea en el cuadro de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades.

Valencia es una de las 23 ciudades españolas que firmó el Pacto de política alimentaria urbana de Milán, comprometiéndose así a trabajar para desarrollar sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, resilientes, seguros y diversificados, para asegurar comida sana y accesible a todos en un marco de acción basado en los derechos, con el fin de reducir los desperdicios de alimentos y preservar la biodiversidad y, al mismo tiempo, mitigar y adaptarse a los efectos de los cambios climáticos. En el pasado mes de septiembre el Pacto de Milán presentó los 44 indicadores para que se mida el progreso de las ciudades hacía este modelo agroalimentario y el décimo es justamente sobre el consumo de carne. Actualmente no podemos hablar de dietas sanas y sostenibles sin hablar de la reducción del excesivo consumo de carne.

“No podemos perder ni una sola oportunidad para frenar las peores consecuencias del cambio climático y con la Estrategia Agroalimentaria Valencia 2025 acabamos de perder una” ha afirmado Luís Ferreirim, responsable de agricultura y alimentación de Greenpeace España. “La Estrategia Agroalimentaria Valencia 2025 no ha sido capaz de afrontar con valentía y sin tapujos la enorme importancia de reducir el consumo de carne y otros derivados animales, una forma muy eficaz para reducir la emisión de gases de efecto invernadero” ha concluido Ferreirim.

Desde Greenpeace reconocemos la inmensa labor desarrollada para lograr la Estrategia Agroalimentaria Valencia 2025 y la apuesta por un proceso verdaderamente participativo. La organización ecologista ha aportado dos documentos de alegaciones y ha participado en la sesión de trabajo específica sobre la Estrategia. Además, agradece que se hayan incorporado algunas de nuestras aportaciones como la reducción del uso de plásticos, los temas relativos al desperdicio alimentario o la pesca artesanal, sin duda más populares que la reducción de carne y que menos polémicos entre los distintos actores partícipes de la Estrategia.

Al final del Consejo Alimentario, y después de la intervención de Greenpeace, muchas fueron las organizaciones que se nos acercaron para decir que compartían nuestra postura y que consideraban importante y urgente abordar este tema. Esperamos que el futuro y prometido Plan de Acción, que derivará de la Estrategia, contemple la reducción del consumo de carne y otros derivados animales como una de las herramientas más fáciles y efectivas de que disponen las ciudades para luchar contra el cambio climático y a la vez promover dietas sanas.

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