Tuesday, February 10th, 2026

Netflix calienta motores: del inminente estreno de ‘Olympo’ a la verdad detrás de los rumores sobre sus tarifas

El final de Élite dejó a miles de seguidores huérfanos de tramas adolescentes, pero la plataforma de streaming no ha tardado en mover ficha para llenar ese vacío. El gigante del entretenimiento ya tiene lista su nueva apuesta para este verano, una producción que promete recoger el testigo de Las Encinas con una dosis extra de tensión y competitividad. Se trata de Olympo, una serie que aterrizará en el catálogo el próximo 20 de junio y que cambia las aulas por los pasillos y las piscinas del CAR Pirineos, un centro de alto rendimiento donde la exigencia física se mezcla con los conflictos emocionales propios de la juventud.

Sudor, cloro y ambición en el Pirineo

La ficción pone el foco en Amaia, la capitana del equipo nacional de natación artística interpretada por Clara Galle. Su personaje, caracterizado por una autoexigencia feroz, ve peligrar su estatus de número uno cuando su mejor amiga, Nuria —a quien da vida María Romanillos—, comienza a superarla inexplicablemente en la piscina. Lejos de las tramas habituales centradas únicamente en líos amorosos, aquí el conflicto nace de la ambición desmedida y la pregunta de hasta dónde están dispuestos a llegar los atletas por colgarse una medalla. Por supuesto, no faltarán los romances, las escenas subidas de tono y esa atmósfera de intriga que tan bien funcionó en su predecesora.

El reparto lo completa Nuno Gallego, conocido por su paso por Élite, con quien Clara mantiene una relación que ha traspasado la pantalla, tal y como confirmaron el pasado diciembre. Esta química real promete trasladarse a la ficción en un entorno donde la armonía de la natación sincronizada se rompe en cuanto alguien pierde el ritmo.

Una preparación física al límite

Para resultar creíbles como la élite del deporte español, los actores se han sometido a un entrenamiento exhaustivo durante nueve meses que ha transformado sus físicos. La propia Clara Galle comentaba recientemente en La Revuelta cómo este proceso ha cambiado su percepción corporal: “A las mujeres, socialmente, siempre se nos ha dicho que tenemos que estar más delgadas. La realidad es que yo, subiendo de peso, estoy supercontenta. Le he cogido mucho gusto a estar fuerte”, aseguraba mientras presumía de tríceps.

La actriz, de 23 años, confesaba entre risas que la disciplina se le ha pegado a la piel y continúa entrenando por su cuenta en la piscina municipal de su barrio. Allí comparte carril a primera hora de la mañana con señoras mayores que hacen aquagym, una imagen costumbrista que contrasta con el glamour de una superproducción, pero que demuestra el compromiso del elenco con el proyecto.

Ruido mediático y fusiones corporativas

Mientras la parte creativa de la compañía se prepara para este lanzamiento, la vertiente corporativa vive días agitados en este febrero de 2026. Netflix se encuentra en pleno proceso de adquisición de Warner Bros —una operación que incluiría HBO y HBO Max—, lo que ha generado un caldo de cultivo perfecto para la desinformación. En los últimos días, ha circulado por la red social X un bulo que aseguraba que la suscripción mensual se dispararía hasta los 49,99 dólares a partir del 1 de marzo.

El rumor, que nació de una cuenta parodia llamada Hoops Crave, se viralizó hasta tal punto que personalidades políticas como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, llegaron a compartirlo dándolo por cierto. Sin embargo, no existe ninguna evidencia que respalde tal subida. El último incremento real se produjo en enero de 2025, situando el plan Premium en 24,99 dólares, tarifa que se mantiene vigente a día de hoy.

El valor de la suscripción ante el Senado

Lo que sí es cierto es que existe un debate real sobre el modelo de negocio. Ted Sarandos, codirector ejecutivo de la compañía, compareció el pasado 3 de febrero ante el subcomité antimonopolio del Senado de Estados Unidos para defender la compra de Warner Bros. Durante la sesión, y ante las preguntas de la senadora Amy Klobuchar sobre si esta fusión incentivaría un aumento de precios, Sarandos dejó la puerta abierta, pero con matices importantes.

El directivo argumentó que cualquier subida futura dependería estrictamente del valor percibido por los suscriptores. Sarandos fue tajante al recordar la facilidad con la que los usuarios pueden darse de baja si no están satisfechos: “Solo podemos subir las tarifas si el consumidor ve el valor. Somos un servicio de cancelación con un solo clic. Si en algún momento el consumidor dice ‘esto es demasiado para lo que obtengo’, puede irse pulsando un botón”. Si la fusión supera los trámites regulatorios federales, se espera que se finalice a lo largo de este 2026, momento en el que se verá cómo afecta realmente a los bolsillos de los espectadores.