Monday, June 29th, 2026

El año de propina de Switch: de regresos épicos al vicio inconfesable de las sandías

Este 2024 va a quedar grabado en la memoria colectiva como un año de transición bastante raro para Nintendo. Veníamos de pelotazos absolutos como The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom o Super Mario Bros. Wonder, y con la sombra de la Switch 2 acaparando la conversación para el año que viene, nos quedaba un panorama en un punto intermedio un tanto incómodo. Pero ojo, que los que tenemos la híbrida en casa nos hemos pegado un buen festín de juegazos en el octavo año de vida de la veterana consola.

La Gran N se las apañó para colar un lanzamiento mensual, mientras que los estudios third-party y la escena indie arrimaron el hombro para mantener el catálogo vivo con rescates de sagas míticas y unas cuantas ideas la mar de ingeniosas. Justo cuando parecía que la comunidad entera pedía a gritos el salto de generación, Nintendo sacó pecho demostrando que a la máquina aún le quedaba cuerda para rato: ahí tenemos esa genialidad de Zelda donde por fin controlamos a la princesa, o el Mario Party más divertido que hemos catado en años.

Nostalgia bien entendida

Dentro de este aluvión, hubo un par de títulos que rozaron el podio de lo mejorcito del año. ¿Cuántos años llevábamos dando la turra con un remake de Paper Mario: La puerta milenaria? Parecía un imposible, una de esas quimeras inalcanzables, pero al final en Kioto tomaron nota de las súplicas de los fans de los RPG y se marcaron una reinterpretación finísima de la legendaria aventura de GameCube. Es de locos lo bien que aguanta el tipo 20 años después. El guion sigue siendo un descojono absoluto, el sistema de combate engancha desde el minuto uno y los compañeros de fatigas derrochan carisma en cada diálogo.

Piénsalo fríamente: Mario escalando puestos en una liga de lucha libre profesional montada en una isla flotante… y eso es solo el escenario de un capítulo cualquiera. Después de unas cuantas entregas recientes de la saga que prefirieron tirar por hordas interminables de Toads genéricos sin alma, volver a patearse Villa Viciosa y cruzarse con personajes que de verdad tienen chicha ha sido un gustazo. Solo con el espectacular lavado de cara visual que le han metido y un par de ajustes de calidad de vida, ya se planta por méritos propios entre los mejores juegos de rol que te puedes echar a la cara en Switch.

Y luego toca hablar de Super Monkey Ball Banana Rumble. O lo que es lo mismo: cómo arreglar una franquicia después de tenerla dando tumbos durante casi dos décadas. Tras mil intentos fallidos de volver a hacer rodar la bola en condiciones, por fin han dado con la tecla. Han pulido el control al máximo, han afinado las físicas y se han currado el mejor diseño de niveles que ha visto la serie desde aquel lejano Super Monkey Ball 2 de 2003. Inclinar el escenario para llevar al mono hasta la meta vuelve a transmitir esa sensación tan satisfactoria de antaño, y ojito con el nuevo movimiento ‘spin dash’: le da muchísima vidilla a la hora de buscar atajos o hacer speedruns sin cargarse la esencia del juego, que es de lo que pecaban los inventos raros de entregas anteriores.

El juego además no se corta ni un pelo en su recta final. Te va a poner de los nervios con obstáculos loquísimos que harán que tu mono se despeñe por el abismo decenas de veces antes de que consigas rozar la dichosa línea de meta. A esto súmale que puedes montarte partidas a cuatro jugadores (en local o por internet) para pasarte los más de 200 niveles, y te queda un planazo brutal para jugar con colegas. Quizá los más puristas te digan que no llega al nivelazo de los originales de GameCube, pero el mono ha vuelto por la puerta grande tras años de tropiezos.

El pozo de horas que destrozó nuestra pila de pendientes

Pero claro, no todo en el ecosistema de la híbrida han sido rescates de viejas glorias y producciones millonarias. A veces, el mayor golpe sobre la mesa lo da el concepto más absurdo. Y aquí es donde entra Suika Game, también conocido por muchos como el juego de la sandía.

Por si has vivido en una cueva, este rompecabezas de Aladdin X se ha merendado en ventas a titanes de la talla de Minecraft o el mismísimo Link’s Awakening en Switch. Empezó su andadura sin hacer mucho ruido a finales de 2021 en Japón, hasta que en 2023 dio el salto internacional y se expandió a móviles, convirtiéndose en un fenómeno viral de proporciones bíblicas. Para abril de 2024, ya llevaba más de 7,4 millones de descargas mundiales en la consola de Nintendo, generando una legión de clones baratos y preparando el terreno para expansiones con multijugador e incluso una secuela con nuevas mecánicas, Suika Game Planet, que aterrizó en 2025.

La noticia ahora es que esta droga en formato digital ha asomado la patita por Steam, así que vete despidiendo de tu tiempo libre. Aunque la página de la tienda no suelta prenda sobre la fecha de lanzamiento, ya confirman soporte para mando, logros y préstamo familiar. Del multijugador ni rastro por el momento, lo que huele a que en PC repetirán la jugada de vender el juego base y el DLC por separado.

¿La mecánica? Pura sencillez diabólica. Vas tirando frutas en una caja intentando que no se salgan por arriba. Un Tetris, pero con cosas redonditas a las que les afecta la física. Si juntas dos frutas iguales, hacen ‘pop’ y evolucionan en una más grande, siendo la sandía la reina del cotarro. El drama se masca cuando las frutas gigantes empiezan a estorbar y no te dejan evolucionar a las pequeñas, o cuando las físicas deciden volverse locas y mandar una cereza volando por los aires arruinándote la partida.

Lo más bestia de todo es que Suika Game costaba la ridícula cifra de tres euros en la eShop europea, convirtiéndose casi sin querer en uno de los juegos a los que más horas le he echado en Switch. Tenía ese peligroso factor del “venga, una partida más y lo dejo”, que entraba como el agua cuando estabas demasiado reventado para ponerte con aventuras complejas. Mi ‘backlog’ sufrió de lo lindo por su culpa, y si cometes la imprudencia de pillar el port de Steam cuando caiga, te garantizo que al tuyo le va a pasar exactamente lo mismo.