El impacto de redes sociales como TikTok o Instagram en nuestro día a día es indudable, hasta el punto de que están moldeando nuestro vocabulario sin que apenas nos demos cuenta. Igual que en su momento asimilamos acrónimos como LOL o OMG, ahora hay un nuevo término que domina las pantallas de millones de móviles. Hablamos, por supuesto, del POV. Sin embargo, la plataforma asiática no solo está cambiando la forma en la que consumimos entretenimiento y creamos tendencias. A medida que su influencia crece, también lo hacen los retos a los que se enfrenta, obligándola a blindar su ecosistema frente a problemas cada vez más complejos relacionados con la propiedad intelectual y la inteligencia artificial.
El salto del cine a la pantalla del móvil
Los vídeos etiquetados con el hashtag #POV suben como la espuma. De hecho, la propia red social afirma que ya acumulan más de 650.000 millones de visualizaciones. Básicamente, la idea consiste en contar una historia desde un punto de vista muy específico. Las siglas vienen del inglés Point of View. Curiosamente no es ningún invento reciente de los creadores de contenido, ya que bebe directamente de la industria cinematográfica y su clásico plano subjetivo. Es esa técnica visual donde la cámara nos pone literalmente en la piel del personaje. Lo que pasa es que los usuarios le han dado una vuelta de tuerca al formato. Ahora graban escenas cotidianas desde perspectivas que a nadie se le habrían ocurrido antes. De repente, el espectador está viendo el mundo a través de los ojos de una araña o desde el punto de vista de un plato de comida.
Un escudo para los artistas frente a los plagios
Toda esta explosión creativa genera un inmenso ecosistema donde la música juega un papel fundamental para acompañar los vídeos, y ahí es donde la aplicación ha decidido ponerse seria. ByteDance, la empresa matriz, ha anunciado un nuevo proceso de protección para los músicos que utilizan SoundOn, su plataforma oficial de distribución. Esta herramienta es vital para muchos artistas, ya que les permite subir sus temas para que suenen en TikTok y conectarlos directamente con los principales servicios de streaming. Ahora, gracias a una nueva alianza con la plataforma ACRCloud, incorporarán un sistema avanzado de reconocimiento de audio. El objetivo es claro. Quieren detectar cualquier copia no autorizada y avisar inmediatamente al creador original.
El reto de las alteraciones y la inteligencia artificial
La tecnología que aporta ACRCloud, bautizada como Derivative Works Detection, no se queda en la simple identificación de canciones idénticas. Permite a las distribuidoras rastrear temas con derechos de autor incluso si alguien los ha modificado drásticamente cambiando la velocidad o alterando el tono. Esto resulta crucial hoy en día. La inteligencia artificial está en pleno auge y sus herramientas se alimentan constantemente de contenido que ya existe para generar material nuevo a partir de las peticiones de los usuarios. Como la IA no es capaz de crear sonidos totalmente originales desde cero, el riesgo de que escupa canciones casi calcadas a las de otros artistas es altísimo. Garantizar que se cumpla el copyright y que la monetización llegue a quien realmente le corresponde se ha convertido en una absoluta prioridad para proteger los derechos de los creadores originales.
La otra cara de la moneda
Claro que no todo el monte es orégano. Quienes se dedican a la industria musical saben bien que estos sistemas de detección automatizada a veces traen bastantes dolores de cabeza. A menudo identifican mal el contenido. Ha llegado a darse la situación de que se penalice a los propios artistas por usar sus obras en sus cuentas personales. La esperanza está puesta en que esta nueva tecnología de reconocimiento de ACRCloud sea lo bastante sofisticada como para dejar atrás estos problemas, reduciendo al mínimo los errores de evaluación y ofreciendo un entorno verdaderamente seguro para el talento.